Caicedo, S., Chica, M., Córdoba Lemos, H Bustos, J. (2016). Enfoques clásicos de la psicología. http://hdl.handle.net/10596/9678
ENFOQUES TEÓRICOS DE LA PSICOLOGÍA
Introducción a la Psicología de La Gestalt
Heyleen Soad Córdoba Lemos y Jhon Fredy Bustos Ruiz
Este documento ha sido estructurado a partir del texto Introducción a la Terapia Gestalt, publicado en (2002) por Sebastián Santacruz, de la Universidad Internacional SEK; Ximena Valiente y Loreto Velásquez de la UAHC y Pablo Lazcano, de la Universidad de Concepción, Chile.
Definición y origen de la psicología de La Gestalt. La palabra alemana Gestalt ha sido traducida de diferentes maneras: configuración, organización, percepción, forma, estructura o campo. Aunque su uso en la literatura sea indistinto vale la pena mencionar que en el idioma español quizás los más utilizados son forma y campo. Se puede hablar entonces de Psicología del Campo o Psicología de la Forma. También se puede hablar de psicología de la percepción. Hablar de Gestalt implica dos grandes elementos: Psicología de la Gestalt y Terapia Gestalt. La Psicología de la Gestalt alude al desarrollo de un conjunto postulados sobre el psiquismo, también conocida como psicología de la forma; en tanto la Terapia Gestalt remite a la intervención psicológica emparentada con esos y otros principios. En este texto se procurará ofrecer una visión sencilla e integrada de ambos elementos.
Como ya se mencionó, Wertheimer (1880-1943) es considerado el principal fundador de la Psicología de la Gestalt, no obstante sus trabajos estuvieron siempre de la mano de Wolfgang Köhler (1887- 1967) y Kurt Koffka (1886-1941). Los tres autores señalados en este párrafo se propusieron fundar una psicología que pudiera dar cuenta de lo significativo e inmediatamente organizado de la experiencia psicológica consciente, conservando el espíritu experimental y rechazando cualquier intento de descomposición de la vida psicológica. Con esto la psicología de la Gestalt se colocaba en clara oposición al naciente Conductismo y al desgastado Estructuralismo.
Objeto de estudio y explicación del comportamiento desde la Gestalt.
Para una comprensión básica de la postura de la psicología de la Gestalt sobre el comportamiento de las persona es necesario entrelazar varios de los postulados teóricos desarrollado en este enfoque. En primer lugar está el concepto de Totalidad, el cual ya se ha dejado entrever. Este concepto resulta de abordar el interrogante sobre cómo se organiza la percepción. Guillaume (1973) sostiene que la experiencia perceptiva es una totalidad en la cual la relación entre las partes que la componen tiene significado a partir de las leyes de composición de la estructura total de esa experiencia. Partiendo de este principio los primeros gestaltistas deducen que el valor de cada elemento que compone el campo perceptual depende de la totalidad en la cual se halla incluido y que el mismo puede variar cuando forma parte de otro contexto perceptivo al lograr un nuevo equilibrio. Lo que esto significa en palabras sencillas es que la percepción que un individuo construye de su realidad depende de la manera como estén organizados todos los elementos de esa realidad, en la cual está incluido el sujeto mismo y todo lo que le es propio a su contexto como sujeto social, biológico, histórico y cultural.
Junto a la relación Figura/Fondo debe considerarse también el principio o Ley de Pregnancia (Prägnanz en Alemán). Se conoce también como Ley de la Buena Forma.
La Ley de la buena forma remite a un principio de organización de los elementos que componen una experiencia perceptiva y que los gestaltistas llamaron Pregnancia (Prägnanz). Este mecanismo permite reducir posibles ambigüedades o efectos distorsionadores, buscando siempre la forma más simple o la más consistente; en definitiva, nos permite ver los elementos como unidades significativas y coherentes. Si se analiza la anterior figura se coincidirá en percibir una casa, a pesar de que en la estructura son notorios los elementos faltantes.
La mente procura que la figura mantenga su buena forma. Para que eso ocurra operan un conjunto de leyes:
Ley o Principio de Cierre.
Según esta ley, la mente añade los elementos faltantes para completar una figura. Perceptivamente se tiende a completar y llenar aquellas partes y vacíos que se nos presentan incompletos, de tal manera que se permite la captación del objeto en su totalidad. Este principio aplica en la imagen anterior.
Ley de Continuidad. La mente continúa un patrón, aun después de que el mismo desaparezca.
Ley de Semejanza. Nuestra mente agrupa los elementos similares en una entidad. La semejanza depende de la forma, el tamaño, el color y el brillo de los elementos.
Ley de Proximidad. También denominado de cercanía. Los elementos que se encuentran relativamente cercanos, se perciben formando una misma unidad o grupo.
Ley de Simetría. Las imágenes simétricas son percibidas como iguales, como un solo elemento, en la distancia. Lo importante de estas leyes es que aplican no sólo para la percepción visual, sino que son verificables en la percepción de los sujetos respecto de su realidad en lo cotidiano. Por ejemplo, en relación con la ley de continuidad; si tu pareja y tú llevan varios domingos en la tarde viendo películas acostados en la cama, tu mente te lleva a elaborar la idea de que el siguiente será igual dado que es la continuidad del patrón.
La intervención desde la psicología de la Gestalt. La intervención desde la psicología de la Gestalt se enmarca en la denominada Terapia Gestalt.
Un par de aclaraciones iniciales son esenciales. Lo primero, dicha terapia fue desarrollada en principio por Fritz Perls. Lo segundo, la Terapia Gestalt recoge aportes de la psicología Gestalt, del existencialismo y de la fenomenología. (Pizarro, 2001).
Es así que en cada una de estas líneas se han desarrollado algunas herramientas prácticas que el psicólogo utilizará como parte de la terapia.
Herramientas supresivas. Ya se ha dicho que el sufrimiento y los problemas del comportamiento dependen de una determinada manera de percibir la realidad. Y ello suele mantenerse porque en la cotidianidad el sujeto incorpora una tendencia constante de evitación. Evita nuevas experiencias, evita nuevas personas, evita nuevas actitudes y nuevos espacios. Desde luego, el problema es que está evitando el acceso a nuevas ideas. Entonces, al hablar de herramientas supresivas se hace referencia a todas las acciones dentro de la terapia dirigidas a romper con esos procesos de evitación.
Herramientas expresivas. Si por un lado el terapeuta debe suprimir la tendencia hacia la evitación; por el otro debe promover la expresión de lo oculto o lo no expresado. Al hablar de herramientas expresivas se hace referencia a cualquier acción que el psicólogo pueda implementar con al fin de estimular la expresión de ideas, sentimientos, juicios o preocupaciones. En este sentido se puede utilizar tareas como la de completar oraciones iniciadas por el terapeuta; la repetición y explicación de frases dadas dentro del discurso o la tarea de traducir a lo verbal la conducta o la postura.
Herramientas integrativas. Las herramientas integrativas son todas aquellas que buscan traer al primer plano de la consciencia aquellos aspectos de la realidad que están alienados o escindidos; en especial en el ámbito de la experiencia intrapersonal. Se perseguirá entonces facilitar el diálogo en el sujeto del “yo quiero” y el “yo debo”. En cierta forma se trata de permitir que el sujeto pueda tener contacto con lo que la distorsión en la construcción de la gestalt ha relegado al fondo, al segundo plano.
En coherencia con lo anterior; para avanzar en esas metas supresivas, expresivas e integrativas; se han desarrollado en el marco de la terapia gestalt algunas estrategias puntuales, las cuales sólo se mencionan en el párrafo posterior. Se invita en todo caso a los estudiantes a consultar acerca de dichas estrategias como parte de su proceso de formación.
1. Técnica del diálogo, de la silla vacía o de la silla caliente.
2. Hacer la ronda.
3. Asuntos pendientes.
4. Me hago responsable.
5. El juego de las proyecciones.
6. Antítesis o juego de roles.
7. El ritmo contacto-retirada.
8. Ensayo teatral.
9. Exageración.
10. ¿Me permites que te dé una oración o señalizaciones?
Introducción a la Psicología Conductista
Sayli Viviana Caicedo y Jhon Fredy Bustos Ruiz
El curso de Epistemología de la Psicología es fundamental en el proceso de formación del psicólogo Unadista. Lo es porque les permitirá a los estudiantes elaborar una visión general de la amplitud teórica, epistemológica y metodológica de la Psicología.
El punto de partida es el interrogante: ¿cómo comprende la psicología los problemas y necesidades del ser humano, relacionados con los diversos contextos bio-psico-socio-culturales? Dicho de otra manera, cómo es que desde la psicología se explican y enfrentan las problemáticas de la vida real de las personas y de las comunidades, a qué se atribuyen esos problemas, cuál es su origen y cómo se podrían solucionar. Y si lo prefieren; por qué las personas, los grupos o las comunidades se comportan tal como lo hacen.
Los estudiantes descubrirán que no hay una sola respuesta a tales interrogantes. Por el contrario, conocerán varias posturas, cada una centrando su interés en un aspecto distinto; una interesada en el funcionamiento de la mente, otra en los estímulos del medio ambiente, otra en las necesidades humanas, otra en los procesos perceptivos, otra en las interacciones familiares y otra en el desarrollo temprano de la personalidad y el influjo de los procesos inconscientes. A cada una de estas posturas teóricas se les ha denominado Escuelas o Enfoques Psicológicos. Las escuelas psicológicas, de acuerdo a su origen y curso histórico, se han dividido en Clásicas y Contemporáneas.
Surgimiento de la Psicología Conductista
El surgimiento de la psicología behaviorista o conductista se puede ubicar en las primeras dos décadas del siglo XX. Pero quizás el principal referente temporal de su origen está en la publicación de Watson, de 1913, titulada “Psychology as the behaviorist views it”. Dicha publicación, como lo recuerda Ardila (2013), “fue una crítica a la psicología mentalista y una propuesta de una perspectiva diferente, centrada en el estudio objetivo de la conducta, sin tener en cuenta la conciencia ni utilizar la introspección como método para encontrar datos válidos en psicología.
El objeto de estudio de la psicología desde la postura conductista.
Si existe un planteamiento contundente en relación con lo que debe ser el objeto de estudio de la psicología ese es el conductista. Para la psicología conductista esta debe ocuparse de la explicación y el control de la conducta observable. Las críticas contra la psicología introspeccionista que formuló Watson afirmaban que para convertirse en una ciencia natural era preciso que la psicología abandonara el estudio de la conciencia y el método introspectivo. La conducta de los seres humanos, y de los animales no humanos, se podía estudiar sin referirse a la conciencia.
La explicación del conductismo sobre el comportamiento.
La psicología conductista introdujo el muy difundido modelo de (E – R) Estímulo – Respuesta. De acuerdo con este modelo de análisis del comportamiento cada conducta de los individuos está determinada directamente por los estímulos que proceden del medio ambiente. Se puede entonces afirmar que la psicología conductista en una psicología ambientalista, pues le da a los estímulos todo el poder como determinante de la conducta. Dicho de otra manera, el comportamiento de las personas (pero igual de cualquier organismo vivo) está determinado por la disposición de los estímulos medio ambientales y de las circunstancias en que actúan sobre el organismo del sujeto.
El conductismo, desde sus inicios hasta nuestros días, ha presentado tres grandes vertientes teóricas: el condicionamiento clásico, el cual tiene sus orígenes en los trabajos de J.B. Watson; el condicionamiento operante, propuesto por B.F. Skinner, que ejerció una gran influencia en la Psicología de la post-guerra y, por último, el conductismo socio-cognoscitivo, asociado principalmente a las investigaciones de Albert Bandura. Se referirá este documento solamente a las primeras dos vertientes, que son las que exponen de manera más notoria los fundamentos epistemológicos más estrictos del conductismo.
Condicionamiento clásico
Para una fácil comprensión del condicionamiento clásico es importante prestar atención al siguiente esquema, el cual ilustra el proceso. No obstante es importante adelantar que en esta comprensión es clave tener claridad sobre lo que se denomina la conducta respondiente, que es la base de este modelo explicativo. Toda conducta respondiente es producto de las conexiones específicas entre el estímulo y la respuesta, como es el caso de los reflejos; en otras palabras son conductas automáticas y mecánicas que se desencadenan por estímulos específicos e independientes del emisor de la respuesta.

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